jueves, 29 de noviembre de 2007

I - 2: Preparativos.

Ya han pasado tres días desde que la noticia de una nueva tierra llegó a los oídos del pequeño pueblo de Valdan, el puerto más cercano a la frontera. Fue poco tiempo, pero suficiente para que decenas de naves llegaran a sus orillas para luego iniciar sus preparativos. Algunas de ellas eran grandes y poderosas, mientras otras costaba imaginarse cómo podían mantenerse a flote. El otrora solitario puerto de Valdan ahora lucía un importante movimiento de alimentos y se transformó en el lugar perfecto para que nuevos capitanes buscaran una tripulación variada y sobre todo barata. Teslan estaba particularmente interesado en convertirse en parte de esta fuerza de trabajo hacia un nuevo mundo.

Pero no iba a ser tarea fácil. A pesar de ser muchos barcos los que se alistaban para salir, muchos de ellos ya traían su tripulación especializada y confiable, y los que no sólo reclutaban los que tenían alguna habilidad o experiencia en navegación, y Teslan, a sus dieciséis años no había desempeñado ninguna actividad similar anteriormente. De todas formas, tomaban cuanta fila para reclutamiento hubiera para intentarlo siquiera.

- Es extraño que quieras partir tú también. Dejas mucho aquí, y nada te asegura nada una vez en altamar. - Teslan hablaba con sinceridad a Zyro, quien siendo de familia acomodada, no tenía real necesidad de realizar este viaje.
- ¿Y quién dice que yo quiero partir? Yo sólo te estoy acompañando, no pienso perder lo que tengo por una tonta aventura. Prefiero vivir bien y feliz que arriesgar el pellejo por algo que ya tengo, lo siento :P. Ya llegó nuestro turno.

Pero cada vez que llegaban a la presencia de un capitán, éste les hacía el quite sin siquiera preguntarles nada. Más de alguno se vio interesado no en Teslan, sino en Zyro, hasta que éste les decía que no a sus intenciones. Pronto muchos de los barcos terminó de contratar personal y Teslan aún se veía sin un capitán. Algunos de ellos comenzaron a zarpar habiendo terminado sus preparativos y comenzaban a alejarse mientras en el horizonte comenzaba a asomarse el sol del amanecer. Cuando ya todos los navíos terminaron su contratación, Teslan y Zyro aún estaban en el muelle, junto a unos cuantos jóvenes más que tampoco habían conseguido un puesto. Ya comenzaba a zarpar el último barco. Zyro miró a Teslan, quien tenía el rostro de un muchacho descepcionado. Le da un golpe en la espalda y se da media vuelta para iniciar la caminata de regreso a la villa.

- Ya vamos Teslan. De seguro mañana llegarán más barcos buscando gente. Vamos, no te desanimes por est...

Cuando Zyro se dio vuelta nuevamente, no vio a Teslan en su lugar, sino corriendo hacia el último barco. Se alzó en una de las jarcias antes de ser desatada y no sin dificultad entró al barco. Procuró esconderse rápidamente antes de ser descubierto. Zyro que lo observaba se sonrió mientras se rascaba la cabeza.

- Supongo que no derribarán tus sueños tan fácilmente. Suerte amigo.

El barco ya se alejaba del puerto, mientras el sol cada vez estaba más alto. Zyro comenzó a silvar mientras caminaba de regreso a su casa. El ajetreo del día había terminado al fin y para qué decir, tenía hambre.

I - 1: Las nuevas noticias.

- ¿Pero qué...?

Sorprendido, el vendedor de manzanas no pudo hacer más que un leve estirar su brazo en un intento de detener al bribón que había robado una de sus preciosas. Un momento en silencio viendo al muchacho correr entre algunas casas cuando recién comienza a exclamar y lanzar todas las maldiciones que en ese momento recordaba. Creyéndose a salvo, el muchacho se detuvo y limpió la fruta con brillo en los ojos; desde ayer que no probaba bocado y estaba realmente hambriento.

- ¡Hey tú, erfeet!

El joven , a punto de dar la primera mordida, se sacudió con el grito que sintió dirigido hacia él y la manzana cayó al piso. Sin importarle tanto como su seguridad, miró hacia los lados buscando el peligro, pero no halló nada más que calles sucias y vacías.

- ¡No podrás escaparte esta vez!

Ahora había sido más claro y miró inmediatamente hacia arriba, donde una persona estaba saltando sobre él. Sin tiempo para reaccionar, el bulto le cayó encima y le tiró al suelo. Sin tiempo para pensar en nada, se puso de pie y comenzó a correr. Fue cuando echó un vistazo hacia atrás cuando se detuvo y le cambió la mirada.

- ¡Zyro!
- ¡Qué susto te dí Teslan! Jaja, si solo hubieras visto tu cara XD
- No vuelvas a hacer eso - el rostro sorprendido del joven Teslan cambió a un rostro molesto, mientras caminaba a recoger la manzana que había caído al suelo.
- Oh vamos Teslan, fue una simple broma...
- Da igual, ahora sólo quiero comer - luego de lo cual, frotó la manzana y le dio la primera mordida -. ¿Qué quieres entonces? No vienes por estos lados a jugarle bromas a un erfeet.

Los ojos de Zyro, un muchacho de la clase acomodada paduon, se llenaron de un brillo auspicioso. Se puso de pie y se sacudió las ropas, mientras sacaba de entre ellas un papel al que parecía darle suma importancia.

- Han llegado noticias desde más allá de la frontera. Y a que no adivinas qué han encontrado.
- Eh, si no fuera por tu cara, diría que nada. Supongo que algo bueno esta vez.
- ¡Más que bueno! Echa un vistazo.

Zyro le entregó el papel a Teslan, el cual al extenderlo tenía algo escrito en él. A pesar de ser actualmente un erfeet, una persona de la más baja clase social, hace algunos años era un paduon al igual que su amigo Zyro, condición que cambió luego de la muerte de su madre y locura de su padre. Podría por lo tanto entender perfectamente lo que decía.

"¡Buenas nuevas! Luego de años y años de infructuosa exploración, al fin hemos encontrado algo, y es algo grande, muy grande, ¡enorme! Hemos hallado no sólo tierra, sino una inmensa tierra, la cual aún no somos capaces de rodear. Hemos pisado en ella y es buena, fértil, llena de oportunidades. Llevamos dos semanas aquí y ya muchos se quieren quedar para siempre. Éste es el paraíso, con todas sus letras!"

Teslan miró a Zyro incrédulo.

- Ésta es tu letra...
- Lo sé, es una transcripción que hice del mensaje que fue enviado al Raize. De hecho, creo que somos los dos primeros en saber de esta notic...

Un hombre se vio corriendo por la calle principal. Llevaba en su poder un papel y estaba gritando "¡Buenas nuevas! ¡Buenas nuevas!". Teslan y Zyro se miraron entre ellos y luego comenzaron a correr hacia la calle principal. Ahí ya vieron una multitud atiborrada comentando las nuevas noticias, mientras este hombre gritaba a todos los vientos el secreto de Mytho. Desde ese momento, todo fue caos en el hasta en ese momento tranquilo pueblo portuario de la tribu del escorpión.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Introducción: ¿Quién soy yo?

Mi nombre es Teslan. Tengo dieciséis años y soy un erfeet de la tribu del escorpión. Erfeet quiere decir que soy parte de la clase social más baja de mi pueblo. Mido un metro sesenta y tres de altura, lo que me hace un hombre bajo para mi gente, y peso aproximadamente cincuenta y siete kilos. Mi piel es morena y mis ojos café intenso. Mi cabello es corto y oscuro. Llevo conmigo siempre varios amuletos hechos de cobre, como también el único recuerdo que tengo de mis padres, un brazalete de oro el cual procuro ocultar para evitar a los ladrones.

Mis condiciones como erfeet me impiden desarrollar alguna profesión y tener altas expectativas para el futuro siguiendo la línea sociocultural, así que muchos de los nuestros se aventuran a lugares desconocidos buscando oportunidades y riquezas. Sin embargo, la constante competencia con las tribus hermanas y la enorme cantidad de erfeets entre nosotros hace que sea una tarea difícil y sin seguridad de logros importantes en muchos años.

Hace unos pocos días llegó la noticia del descubrimiento de todo un mundo nuevo, cruzando el mar de Gnireb hace el sureste. A muchos emprendedores iniciaron inmediatamente los preparativos para embarcarse hacia este nuevo mundo, para buscar nuevas riquezas y nuevas oportunidades. La contratación de erfeets se volvió masiva para los viajes de exploración y muchos como yo vieron la oportunidad de cambiar sus estrellas. Pronto me escabullí como polizón en el barco Tristán, del el capitán Jeremy Buckard, y así comencé mi viaje hacia la que sería mi mayor aventura.